Franco enterrado en la Giralda.

!Al final acabamos con Franco enterrado en la Giralda!, decía ayer una de las cuentas más seguidas en Twitter tras conocerse el resultado electoral en Andalucía.
-!Ya están aquí de nuevo y esta vez les vamos a dejar entrar con nuestros votos!.– Decía anoche, menos sarcástico y algo cabizbajo, un señor muy mayor a la salida de uno de los colegios electorales de mi pueblo, al pasar junto a un apoderado de VOX de desafiante mirada, botas militares y pelo rapado.
En realidad siempre han estado aquí, solo que ahora, las miserias de la derecha y la torpeza de la izquierda les han invitado a salir de ese armario del fondo a la derecha y presentarse por separado, visibilizándose parte de lo que siempre ha estado en el electorado de otros partidos y no solo en el PP.
Los guiños durante la campaña de populares y ciudadanos a la posibilidad de aceptar el apoyo de la ultraderecha para conseguir la investidura, la creciente radicalidad de sus propios discursos tratando de recuperar esos votos que se les iban y sobre todo la torpeza de la izquierda a la hora de construir una “nueva” formula de confluencia, que de nueva solo tenía el nombre y reproducía los mismos errores del pasado, han supuesto el caldo de cultivo perfecto para el nuevo escenario político en Andalucía, para que crezca el bicho.
En este momento, no sé que debería inquietarnos mas: si los resultados que ha obtenido VOX en nuestra región, el haber visto a decenas de nuestros vecinos, mujeres, jóvenes, de clase trabajadora y bastante bien informados votarles, o la insensatez de PP y C`s de celebrar la derrota socialista contando con el apoyo de un partido que en cualquier otro pais de Europa sus homólogos rechazan sin dudar.
Y lo peor es que este resultado no es un mérito de ninguna de las llamadas “derechas”, la heredera, su marca blancas y su marca negra. Es consecuencia de los errores de las “izquierdas”.

Del error del PSOE de no asumir que la corrupción y el envejecimiento de los partidos (y hay casos de envejecimiento prematuro) no les puede permitir seguir presentándose sin hacer una limpieza y desinfección de su casa y un lavado de estómago y de sus propias tripas. Sin hacerlo no se puede confiar en ellos.

Del error de Podemos e Izquierda Unida de basar el discurso en el conflicto, en la reacción, en el miedo, en la crítica y en la acusación, al contrario. Esa negatividad desmoviliza y aleja a la gente del interés por la propia política.

Del error de nosotros, los verdes, de haber diluido en los últimos años nuestro partido en unas siglas a nivel estatal y autonómico que, a cambio de un par de diputados, nos han impedido visibilizar nuestro proyecto, nuestra aportación, nuestras propuestas y nuestro trabajo, como sí que se ha hecho con buen resultado en otros países de Europa, con ideas y formas amables e ilusionantes.

Seguimos sin entender que hay un voto verde al que no llegan nuestras propuestas por como las contamos, haciendo que nuestra papeleta se invisibilice mientras vemos crecer a PACMA hasta las puertas de la representación, por mucho que se sepa que su programa no tiene vocación de aportar soluciones a todos los retos de nuestra época.

Valga lo anterior como autocrítica y lo siguiente como advertencia:

Tenemos en unos meses unas elecciones municipales.
Si no queremos ver a quienes defienden retrocesos en los derechos y libertades gobernando en nuestros Ayuntamientos tenemos que aprender la lección y afrontar los siguientes retos electorales con altura de miras, generosidad e inteligencia.

 

Juan Manuel Mancebo es concejal y coportavoz de ELECTORES-EQUO en Alhaurin de la Torre y cocoordinador federal de la Red de Cargos Electos de EQUO.

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